El peluquero

Un día, un florista fue al peluquero a cortarse el pelo. Después, pidió la cuenta y el peluquero le contestó:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El florista quedó agradecido y se marchó. Cuando el peluquero fue a abrir el negocio, a la mañana siguiente, había una nota de agradecimiento y una docena de rosas en la puerta.

Luego entró un panadero para cortarse el pelo, y cuando fue a pagar, el peluquero respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El panadero se puso contento y se fue. A la mañana siguiente cuando el peluquero volvió, había una nota de agradecimiento y una docena de barras de pan esperándolo en la puerta.

Más tarde, un profesor fue a cortarse el pelo y en el momento de pagar, el peluquero otra vez respondió:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El profesor, con mucha alegría, se fue. A la mañana siguiente, cuando el peluquero abrió, había una nota de agradecimiento y una docena de diferentes libros, tales como “Cómo mejorar sus negocios” y “Cómo tener éxito”.

Entonces un diputado fue acortarse el pelo y cuando fue a pagar y el peluquero nuevamente dijo:
– No puedo aceptar dinero. Esta semana estoy haciendo un servicio comunitario.
El diputado contento se alejó. Al día siguiente cuando el peluquero fue a abrir el local, había una docena de diputados haciendo cola para cortarse el pelo gratis.

Esto, querido amigo, muestra la diferencia fundamental que existe actualmente entre los ciudadanos comunes y los miembros del Honorable Congreso de la Nación.

Por favor, en las próximas elecciones (2011), vota con cuidado…

Atentamente,
EL PELUQUERO

Yo cada vez sé menos de fúbol

A continuación copio y pego un texto que me ha enviado un amigo y que me ha parecido tan gracioso que no he podido evitar publicarlo aquí. No tengo ninguna referencia al autor original.

Buenas noches, quiero hacerles una confesión:

Igual que algunas mujeres fingen el orgasmo… yo finjo que me gusta el fútbol. Es que a mis amigos les encanta, así es que cuando estoy con ellos hago como que disfruto. Aunque, sinceramente, no me entero de nada. ¿Que ellos gritan? Yo grito. ¿Que se excitan? Pues me excito. Y si meten gol, me desmadro. Igual que cuando se finge el orgasmo.

Y es que algunos parece que disfrutan más con el fútbol que con el sexo. Tú les oyes y están: “Métela, métela… Así, así, sigue, sigue… ¡Aguantaa! Uyyyyyy…”. Así es que pensé: “Si esto es mejor que el sexo, yo lo tengo que probar”. Y decidí hacerme futbolero. Pero no es tan fácil. Por ejemplo, no hay ningún libro que te enseñe a entender el Marca. A ver donde pone que Osasuna no es una ciudad. Y que un “interior izquierda” y un “exterior derecha” no son pisos. O que un extremo derecha no es un facha.

Visto lo visto, llamé a mi amigo y le dije: “Felipe… finjo los goles. Quiero sentir lo que tú sientes”. Y Felipe me dijo: “Lo sentirás. Te voy a llevar a un partido que vas a flipar”. Y me llevó a la final de la Champions League.

Lo primero que me llamó la atención es que si eres futbolero puedes aparcar donde te salga de los cojones:
– “Oye, Felipe, que estamos en un paso de cebra, tapando una boca de riego y en la salida de emergencia del campo. ¿Y si viene la grúa?”.
– “¿La grúa? Ahí la tienes, atravesada tapando la salida de ambulancias del hospital”.

Otra cosa que puedes hacer si eres futbolero es vestirte de mamarracho. Tú vas al fútbol y a nadie le llama atención que te pongas unos cuernos de vikingo, o que te pintes la cara como Braveheart. Incluso puedes ponerte ropa de invierno en verano. ¿Que no? Los futboleros son las únicas personas, aparte de Umbral, que van con bufanda todo el año.

Entonces mi amigo me dijo: “Ahora vamos a ver la llegada de los jugadores, ya verás qué alucine…”. Efectivamente, aluciné. Vamos a ver: sí estos tíos ganan miles de millones ¿por qué coño van en autobús? Joder, yo creo que como mínimo se podrían pillar un taxi, ¿no? Esto sólo pasa en el fútbol. Dile tu a Julio Iglesias que vaya en bus y verás a dónde te manda.

Cuando entré al estadio, me sentí como en un karaoke gigantesco, porque allí no paran de cantar. Sus canciones favoritas son dos: Una que dice: [sin cantar] OE [pausa], OE, OE, OÉ [pausa], OE [pausa], OÉ”. Y luego hay otra que dice: [entonándola] “EEEOOO, EEEOOO…”. [Pausa] Que yo pensé: “No se puede decir más en menos…”. Y de repente empezaron: “Hola fondo Norte… Hola fondo Sur”. Y dije: “Ésta me la sé…”. “Pasó usted ya por casa, por su casa yo pasé…”. Y se quedaron todos mirándome, y les dije: “¿Qué pasa? ¿Que os jode que me la sepa?

Pero lo que más me sorprendió fue cuando cantaron el himno, yo no sabía que el del Real Madrid es un himno musulmán: “Aláh Madrid, Aláh Madrid… Aláh Madrid, Aláh Madrid, Aláh Madrid…”.

En ese momento mi amigo Felipe me dijo: “Tío, va a empezar el partido ya, te vas a cagar”. Y empezaron todos a tirar rollos de papel higiénico al campo, que dije “Coño, esto va en serio”. Y entonces salieron los jugadores y yo seguía sin entender nada: cuarenta cámaras alrededor del campo, transmisión vía satélite, pantalla gigante y marcador Jumbotrón. ¿Y cómo deciden quién saca? ¡Tirando un duro al aire! ¡Coño, por lo menos que tiren un euro!

Cuando miré a mi alrededor me di cuenta de que todo el mundo estaba con los cascos puestos. “Pero Felipe, ¿para eso te gastas diez mil pelas? ¿Para escuchar la radio?”. Y Felipe: “La radio es fundamental, escucha, escucha”. Y me puso los cascos: “Penetración por banda derecha, se acerca al borde del área, centro a la ollaaaaa… ¡Jamónnnn Guijuelo… qué jamónnn! El cuero que se escapa a la izquierda de la defensa, toca Figo, Figo, Figo, Figo, Figo, Figo… ¡Sí señor… un señooor Farias! Pi, pi, pi, pi… ¡Goooool!”.
– “Pero bueno, Felipe, ¿quién ha marcado, Figo o Farias?”.
– “Pero, tío, ¿cómo va a marcar Farias?”.
Y dices:
– “Joer, ya he metido la pata otra vez…. Ha debido de marcar Guijuelo”.

Y a partir del gol se montó una. Ya no me enteré de nada más. Empezaron a mover banderas, a sonar bocinas, que acojonan, ¿eh? Parece que se te viene un barco encima. Y de repente se me abrazó un señor que no conocía de nada, me dio un puro y empezó a gritarme en la oreja: “¡Campeones, campeones, OE, OE, OE…”. Y ya no me soltó. ¡Pero que me daba besos y todo! Y de pronto empezó todo el mundo: “¡A la fuente, a la fuente!”.

Y a la que me di cuenta estaba dentro del agua, de la mano del señor del puro, que parecíamos Los del Río. Intentando subir a un león de La Cibeles. Y cuando estoy arriba veo un montón de tíos a caballo que venían hacia mí y digo: “¡Qué bonito! ¡Qué espectáculo! ¡Ahora entiendo esto del fútbol!”. Y yo, para seguir la juerga, como ya me sabía la canción empecé: “¡Eh, los del caballo! ¡OE, OE, OE, OE…!”.

En la boca. La primera me la dieron en la boca. Y luego ya donde pillaron. Que me bajé de la fuente y le dije al del puro: “Oye, tú haz lo que quieras, yo me voy a mi casa”. Y el tío me dijo “Vale, pero mañana paso a las diez a buscarte, que hay que llevarle la copa a la Virgen”.

¿Saben lo que les digo? Que ahora que soy un experto, el fútbol me gusta menos que antes. Buenas noches.

La cosa más rápida

Estaban tres vascos debatiendo cuál es la cosa más rápida.

El primero dice, “La cosa más rápida es el rayo. Cuando hay una tormenta, cruzan el cielo más rápido que nada”. El segundo dice, “La cosa más rápida es la luz. Cuando llego a casa y doy al interruptor, antes de que me dé cuenta, ¡zas!, ya hay luz”. El tercero dice, “La cosa más rápida es la diarrea. El otro día estaba en el campo, me dió un retortijón, salí raudo como un rayo a mi casa, di al interruptor de la luz del baño y antes de que llegara la luz, ¡ya me había cagado!”.

¿Nos hemos vuelto idiotas?

Me ha llegado un mensaje en tono de humor y no he podido evitar ponerlo aquí 🙂

Escenario: Tienes que hacer un viaje en avión.

Año 1969: Te dan de comer, de beber y los periódicos que quieras. Todo servido por azafatas espectaculares.

Año 2009: Entras en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan en una butaca en la que si respiras profundo le metes el codo en el ojo al de al lado y si tienes sed el azafato te ofrece una carta con cuatro latas a precio de oro. Si protestas, cuando aterrizas te meten el dedo por el culo para ver si llevas drogas.

Escenario: Manolo tiene pensado ir al bosque después de clase. Al entrar al colegio le enseña una navaja a Pancho con la que pretende hacer un tirachinas.

Año 1969: El subdirector lo ve y le pregunta donde la ha comprado. Le enseña la suya, que es antigua, pero mejor.

Año 2009: La escuela se cierra. Llaman a la policía, que se lleva a Manolo al reformatorio. Antena 3 y Tele cinco presentan los informativos de las 15:00 desde la puerta del colegio.

Escenario: Disciplina escolar

Año 1969: Haces una putada en clase. El profesor te mete dos hostias. Al llegar a casa tu padre te arrea otras dos.

Año 2009: Haces una putada. El profesor te pide disculpas. Tu padre le monta un pollo al profesor y a ti te compra una moto para el disgusto.

Escenario: Fran y Marcos se reparten unos puñetazos después de clase.

Año 1969: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan la mano y terminan siendo colegas.

Año 2009: La escuela se cierra, Tele cinco proclama el mes antiviolencia escolar. El periódico 20 minutos dedica cinco columnas al asunto y Antena 3 aposta de nuevo a Matías Prats en pleno temporal frente a la puerta del colegio para presentar el telediario.

Escenario: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio; su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.

Año 1969: Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre de negocios con éxito.

Año 2009: Arrestan al padre de Luis por maltrato a menores. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo mantienen en la cárcel de por vida. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Mercedes Milá abre la final de Gran Hermano con un discurso relativo a la noticia.

Escenario: Juan se cae mientras echaba una carrera y se araña en la rodilla. Su profesora, María, se lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.

Año 1969: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.

Año 2009: María es acusada de perversión de menores y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. Juan se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Tele cinco y Antena 3 producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos ya queda emplazado en medio de la calle.

Escenario: El fin de las vacaciones.

Año 1969: Después de chuparse una caravana del copón con toda la familia metida en un seiscientos tras un mes de vacaciones en un apartamento cochambroso de la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.

Año 2009: Después de volver de Cancún, en un viaje todo pagado, la gente sufre trastornos del sueño, depresión y amenorrea..

Conclusión

Nos hemos vuelto idiotas 🙂